El Tapiz del Caminar:
Memoria de los Encuentros Salesianos
El Tapiz del Caminar:
Memoria de los Encuentros Salesianos
En el verano de 2014, el Instituto Don Bosco en la Ciudad de México albergó el despertar formal de este proceso. Nació allí la urgente inquietud de tejer una red, de unificar criterios y de recordar que la pedagogía salesiana no es una reliquia del pasado, sino un lenguaje en constante reinvención.
"Aquel primer encuentro colocó la piedra angular: la certeza de que para educar en tiempos cambiantes, primero había que caminar juntos."
Al año siguiente, la mirada retornó a las raíces para tomar impulso. En las tierras jaliscienses de Zapopan, la conversación se encendió en torno al "corazón oratoriano", recordando a los líderes que toda estructura educativa cobra sentido únicamente cuando mantiene viva la calidez de la casa que acoge y del patio donde germina la amistad. No se trataba solo de gestionar colegios, sino de encarnar un liderazgo con rostro de pastor.
Con el paso de los años, el cauce del río fue cobrando fuerza e identidad institucional. En Monterrey, la red no sólo consolidó sus cimientos formales, sino que levantó la mirada hacia los desafíos de los nuevos modelos educativos nacionales, demostrando que la propuesta de Don Bosco tiene la solvencia para dialogar con la vanguardia pedagógica sin perder su sustancia.
"La misión se volvió entonces un arte de acompañar: educar con y desde el afecto, ofreciendo a los jóvenes una disciplina impregnada de amor".
Llegaron también los tiempos de tempestad global. Cuando las aulas quedaron en silencio y la distancia obligada desafió el concepto de presencia, el caminar del ENES no se detuvo. El encuentro se volvió virtual, transformando la crisis en un espacio de discernimiento. Allí, el pensamiento crítico, el Pacto Educativo Global y la urgencia de reanimar la esperanza sostuvieron la vocación de cientos de educadores que preparaban el regreso seguro y significativo al abrazo del aula.
La travesía continuó trazando senderos de sinodalidad. En el corazón de Michoacán, Morelia fue testigo de cómo el caminar compartido se volvía estilo de vida y gestión, entrelazando la celebración de la historia con los nuevos lenguajes de los entornos virtuales. La mirada se abrió aún más en los años posteriores, cuando la tecnología irrumpió con fuerza; lejos de temerle a la Inteligencia Artificial o a las transformaciones éticas de la época.
La comunidad salesiana la integró en su reflexión, abordando la ecología integral, el cuidado de la persona y la escucha atenta de las voces juveniles.
Al contemplar este itinerario que hoy avanza hacia horizontes de futuro, se revela la verdadera esencia de este viaje: un engranaje vivo donde el liderazgo transformador, la inteligencia emocional y la innovación estratégica no son fines en sí mismos, sino herramientas al servicio de un bien mayor.
"Más que una suma de congresos, estos encuentros anuales han sido un santuario de memoria y renovación, donde cada directivo renueva su vocación para que en cada rincón de México la escuela salesiana siga siendo, tal como se soñó en el origen, casa, escuela, parroquia y patio".